La publicación de un podcast en Agenda Propia Nicaragua, medio del que soy colaborador, en el que se denuncia que el grupo político Sumar, parte minoritaria del Gobierno de España, ha evitado condenar la represión en Nicaragua en el transcurso de la Comisión de Cooperación Internacional del Congreso de los Diputados, ha generado un intenso debate en las redes sociales. Sin embargo, no ha sido el contenido del podcast, o al menos no de manera directa, lo que ha acaparado la mayor parte de la discusión, sino una imagen que lo acompañaba: un obvio fotomontaje con intención de caricatura realizado con inteligencia artificial en el que Yolanda Díaz aparece con una camiseta del FSLN junto a Daniel Ortega, representado con corona y cetro.

El podcast en sí muestra cómo el grupo político por el que Yolanda Díaz es vicepresidenta del Gobierno de España se resiste a condenar abiertamente al régimen de Ortega y su historial de violaciones de derechos humanos. En él se incluyen los audios literales de la intervención del portavoz de Sumar en esta comisión, Francisco Sierra Caballero, en la que no solo se opone a apoyar con el voto del grupo al que representa una propuesta en la que, entre otras cosas, se condena del uso de la apatridia como herramienta de persecución política por parte del régimen Ortega-Murillo, la exigencia del cese inmediato de la represión contra la oposición, la sociedad civil y los líderes religiosos o el refuerzo de la cooperación con organismos internacionales, incluida la ONU y la OEA, para documentar y denunciar las violaciones de derechos humanos y exigir la rendición de cuentas del régimen de Ortega-Murillo.

Sierra Caballero, que es el portavoz de su grupo, Sumar, en esta comisión, aporta argumentos delirantes en los que mezcla churras con merinas, el Canal de Panamá con el Iran Gate, la Fundación Violeta Barrios de Chamorro o la política norteamericana en América Latina. Se permite el lujo, además, de cuestionar las denuncias internacionales del fraude electoral más que evidenciado en Nicaragua. Una retórica tristemente habitual en este sector de la izquierda española que no sorprende a estas alturas y una nula empatía con los asesinados, encarcelados, exiliados y desnacionalizados por el régimen Ortega Murillo. Ni una sola mención al respecto. Sobre esa izquierda se pronunció en 2018 mucho mejor de lo que podré hacerlo yo nunca la periodista y socióloga nicaragüense Sofía Montenegro cuando la filmé para un documental en su casa en plena represión orteguista: “Hay una izquierda idiota en el mundo, idiota e ignorante, que cree que esta vaina que tenemos aquí es de izquierda y es revolucionaria. Ya quisiera verlos yo aquí, en las condiciones que tenemos aquí. No aguantarían ni un día”. Sofía, por cierto, hoy es una de las desnacionalizadas por el régimen y vive exiliada.

Sierra Caballero, que es el portavoz de su grupo, Sumar, en esta comisión, aporta argumentos delirantes en los que mezcla churras con merinas, el Canal de Panamá con el Iran Gate, la Fundación Violeta Barrios de Chamorro o la política norteamericana en América Latina.

Pero en lugar de reflexionar sobre el hecho en sí, de la vergüenza que supone que un grupo político que forma parte del Gobierno de España se manifieste de esta manera irrespetuosa con las víctimas de la violación sistemática de los derechos humanos en Nicaragua, algunas personas han puesto el grito en el cielo por la imagen que acompaña al podcast. Sitúan el foco en una fotografía generada con inteligencia artificial que es más que obvia. Tan obvia que, además de estar firmada por Grok, la IA gratuita que ofrece X, muestra una escena que, sinceramente, si alguien le atribuye la más mínima posibilidad de ser real, debería hacérselo mirar. La imagen no es más que una representación caricaturizada y tener que explicar esto me resulta inaudito. ¿De verdad alguien puede creer que es real, o trata de pasar por tal, este escenario con un Ortega con cetro y corona? El problema no es la foto, que nadie con un mínimo de honestidad intelectual puede defender que se ha creado para confundir, manipular o reinventar la realidad. El problema es que esa imagen creada con IA está funcionando más bien como un espejo en el que algunos están viendo reflejadas las contradicciones que implica simpatizar con unos líderes políticos que, muy a su pesar, en lo medular, están en las antípodas de lo que se les supone deberían defender. 

Agenda Propia Nicaragua ha utilizado en los últimos meses algunos fotomontajes con idéntica intencionalidad, ilustrar de manera caricaturesca informaciones siempre veraces, opiniones y análisis periodísticos sin que se hubiera armado el burumbumbum que con la imagen de Yolanda Díaz ataviada con la camiseta del FSLN ante el coronado rey Daniel Ortega I. Imágenes como las de Trump con una motosierra marca USAID acompañado de unos Nicolás Maduro y Daniel Ortega felices ante sus recortes, con la que se ilustró un podcast en el que, además, se criticaba la postura de gran parte de los líderes de la oposición nicaragüense ante la nueva política norteamericana que, al menos por el momento, está beneficiando a regímenes como el de Nicaragua. Nadie puso en tela de juicio esa imagen. Tampoco nadie ha acusado a Agenda Propia Nicaragua de querer manipular la realidad ante la imagen que acompañaba al podcast sobre la censura a los medios con los bloqueos de los dominios .ni en la que se ve a un Daniel Ortega tijeras en mano cortando el cable de red de una computadora.

El problema, y en esto está lo medular de este asunto, es que esa imagen, en su intencional caricaturización y exageración de una realidad incómoda, ha puesto a muchos en frente de ese espejo.

El problema, y en esto está lo medular de este asunto, es que esa imagen, en su intencional caricaturización y exageración de una realidad incómoda, ha puesto a muchos en frente de ese espejo. Una foto en el que el que está desnudo no es precisamente el rey. Lo que molesta de la imagen es la contradicción que arroja. A partir de ahí, la demagogia fluye y se apela a supuestos argumentos de ética periodística, terreno muy resbaladizo, y a acusaciones gruesas al medio, al que por ejemplo un sociólogo nicaragüense, en un mensaje privado a una de las integrantes de Agenda Propia Nicaragua, acusa, en un tono vomitivamente machista, de ultraderechista y otras lindezas, después de tratar de argumentar que la denuncia que hace Agenda Propia Nicaragua de actitudes como la del grupo Sumar, asegura, rompen puentes que algunos “elegidos” están tratando de salvar. Me gustaría saber cuáles son esos supuestos puentes, porque desde 2018 no he visto el más mínimo avance real y útil en ese sentido hacia unos grupos políticos que en lo esencial, no se han movido ni un centímetro en su defensa a ultranza del régimen de Ortega, por activa y por pasiva. Por no hablar de lo peligroso que es apelar tan gratuitamente, cuando no se está de acuerdo con un argumento, a la acusación de ultraderechista. Vieja maña de quienes se dan golpes en el pecho mostrando sus galones de luchas contra dictaduras varias pero que harían bien con empezar por derrocar al dictador que llevan dentro.

Frente a actitudes como la mencionada, también hay que agradecer las de personas que tienen cercanía con Sumar y, particularmente con Yolanda Díaz, como es el caso de la escritora Gioconda Belli. Su reacción ante la publicación, independientemente de la sorpresa que le causó la imagen, ha sido la de anunciar que va a pedir explicaciones a esa formación política. Y no es el único caso. Otras personas opositoras al régimen Ortega-Murillo que mantienen cierta cercanía a Sumar se han pronunciado de manera privada a integrantes de Agenda Propia Nicaragua en términos similares a los de Belli.

La imagen de marras no pretende pasar en ningún caso por una fotografía real. Poner el foco en eso es demagogo y tendencioso. Escandalizarse más por una imagen creada con inteligencia artificial que claramente es bien ridícula más que por el hecho de que un partido supuestamente progresista en España eluda condenar a un régimen represor tiene un nombre. La reacción airada de alguno parece más bien un intento de desviar la atención del debate real. En lugar de explicar por qué Sumar evita pronunciarse con contundencia contra Ortega, se ha preferido señalar la imagen como si esta fuera el problema central, la imagen y al medio que la publica: la muy vieja y conocida táctica de matar al mensajero que nos pone de frente con lo que no nos gusta.

Quienes acusan de desinformación parecen ignorar que la verdadera manipulación radica en evadir la discusión sobre la postura política de Sumar respecto a Nicaragua.



Las caricaturas y sátiras son herramientas fundamentales en democracia para cuestionar decisiones de autoridades públicas. En España, país desde el que se hace Agenda Propia Nicaragua y sobre el que en este particular además se ejerce la crítica a un partido político, este derecho está amparado por el artículo 20.1 de la Constitución, que protege la libertad de expresión y el derecho a la crítica, incluso mediante el humor o la exageración. Si la caricatura se enfoca en la postura del partido, no en aspectos personales de Díaz, es una crítica legítima al colectivo político, no al individuo. Yolanda Díaz, como vicepresidenta y líder visible en la jaula de grillos de liderazgos que hoy por hoy es Sumar, es una figura pública cuya imagen está intrínsecamente ligada a su partido. Las decisiones de sus colegas, especialmente en temas de política exterior, reflejan posiciones institucionales, por lo que su representación en una crítica visual simboliza legítimamente la responsabilidad colectiva del partido. Si un partido adopta una postura contradictoria (como no condenar violaciones de derechos humanos en Nicaragua), las figuras más visibles del grupo, les guste o no, son el rostro de esas decisiones, incluso si no las tomaron personalmente.

La credibilidad de los medios de comunicación en esta época está más en tela de juicio que nunca por la proliferación de bulos y desinformaciones, que han existido siempre, pero que ahora, con la globalización de las redes sociales, se extienden a una velocidad de vértigo. Y en ese río revuelto, y ante una realidad que incomoda, se ha intentado enfangar el trabajo de Agenda Propia Nicaragua acusándola de ofrecer desinformación. Pero el concepto de desinformación implica falsear hechos con la intención de engañar, algo que no ocurre en este caso. El podcast presenta datos y posturas verificables. La imagen es un apoyo gráfico que no pretende ser una prueba documental, sino una forma de enfatizar visualmente el contenido. Quienes acusan de desinformación parecen ignorar que la verdadera manipulación radica en evadir la discusión sobre la postura política de Sumar respecto a Nicaragua.

El verdadero debate que debería darse no es sobre si una imagen generada con IA es más o menos afortunada, sino por qué un partido que se autodenomina progresista evita condenar un régimen autoritario que persigue a la disidencia, encarcela a opositores y reprime la libertad de prensa y de expresión.

El verdadero debate que debería darse no es sobre si una imagen generada con IA es más o menos afortunada, sino por qué un partido que se autodenomina progresista evita condenar un régimen autoritario que persigue a la disidencia, encarcela a opositores y reprime la libertad de prensa y de expresión.

Si lo único que molesta de este caso es la imagen, tal vez es porque la realidad que muestra el podcast resulta incómoda para algunos. Les pone frente al espejo.

Pd. Cualquier parecido de la imagen que ilustra este artículo con la realidad, es mera coincidencia.