En una conversación en Agenda Propia Nicaragua cargada de análisis y reflexiones, Haydée Castillo, defensora de derechos humanos y miembro del Espacio de Diálogo y Confluencia entre Actores Nicaragüenses, expone con los desafíos que enfrenta la región centroamericana frente a la dictadura de Ortega-Murillo.
La entrevista se centró en el reciente rechazo del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) a la terna presentada por el régimen para ocupar la Secretaría General, un hecho que refleja no solo la deslegitimación internacional del gobierno nicaragüense, sino también las profundas violaciones a los derechos humanos que persisten en el país.
La negativa del SICA a aceptar a los candidatos propuestos por el régimen de Ortega-Murillo marca un precedente importante en la política regional. Según Castillo, este rechazo pone en evidencia la falta de idoneidad de los postulantes, quienes están señalados por su implicación en violaciones a los derechos humanos. “El SICA es un órgano que nació para promover la paz y el respeto a los derechos humanos en Centroamérica. Es inconcebible que un régimen que ha cometido crímenes contra la humanidad intente asumir cargos en este sistema”, afirma con contundencia.
Castillo señala que la dictadura busca desesperadamente legitimarse a través de estos espacios internacionales, pero la comunidad regional ha demostrado firmeza al rechazar cualquier propuesta que contradiga los principios del sistema de integración. “Este rechazo no solo afecta a Nicaragua, sino que refuerza la deslegitimación del régimen a nivel internacional, enviando un mensaje claro de que no hay espacio para quienes violan los derechos fundamentales de las personas”, añade.
La situación de los derechos humanos en Nicaragua
En el contexto de la entrevista, Castillo también analiza la situación de los derechos de las mujeres en Nicaragua, un tema que contrasta radicalmente con la narrativa oficial del régimen. Mientras el gobierno de Ortega-Murillo afirma ser un ejemplo de equidad de género, la realidad muestra un panorama de violaciones sistemáticas. “No se puede hablar de equidad cuando las mujeres son perseguidas, encarceladas y silenciadas por alzar la voz. La justicia para las víctimas de la represión sigue siendo una deuda pendiente en el país”, subraya.
La defensora destaca que el régimen utiliza un discurso de igualdad como herramienta propagandística, pero en la práctica, perpetúa un sistema que oprime a las mujeres y a otros sectores vulnerables de la sociedad. “La justicia no puede ser selectiva ni manipulada para los intereses de un grupo en el poder. Es fundamental que la comunidad internacional y regional sigan denunciando estas prácticas”, insiste.
El impacto regional de la dictadura
El análisis de Castillo no se limita a Nicaragua, sino que abarca el impacto de la dictadura en toda la región centroamericana. Resalta la presión ejercida por el régimen para que Rusia sea aceptada como estado observador dentro del sistema de integración, una estrategia que, según ella, busca consolidar alianzas internacionales en detrimento de los valores democráticos de la región. “La dictadura de Ortega-Murillo no solo afecta a su propio pueblo, sino que representa un riesgo para la paz y la estabilidad en Centroamérica”, advierte.
Asimismo, Castillo menciona las anomalías y comportamientos dictatoriales que han llevado a situaciones como la renuncia de Werner Vargas, quien ocupaba un puesto clave en el SICA. Estas acciones, según ella, reflejan la obsesión del régimen por controlar los espacios de poder, incluso a costa de violar las normas y procedimientos establecidos.
El papel de la Corte Centroamericana de Justicia
Otro tema abordado en la entrevista fue el conflicto sobre la designación de magistrados ante la Corte Centroamericana de Justicia, un órgano creado para garantizar el respeto al derecho comunitario en la región. Castillo cuestiona la efectividad de la corte y denuncia cómo la dictadura ha intentado manipular este espacio para sus propios intereses. “La Corte debería ser un bastión de justicia, pero su papel se ve comprometido cuando actores como el régimen de Ortega-Murillo intentan utilizarla como herramienta política”, comenta.
La necesidad de una respuesta coordinada
Finalmente, Castillo enfatiza la importancia de una respuesta coordinada a nivel regional e internacional para enfrentar los crímenes cometidos por la dictadura de Ortega-Murillo. Destaca el trabajo de diversas redes regionales que han documentado y denunciado estos abusos, y llama a la comunidad internacional a no bajar la guardia. “La lucha por la justicia y los derechos humanos no es solo un tema de Nicaragua, sino de toda la región. Necesitamos mantenernos firmes y unidos en esta causa”, concluye.
La entrevista con Haydée Castillo en Agenda Propia Nicaragua deja claro que el rechazo del SICA a las propuestas del régimen de Ortega-Murillo es más que un simple acto administrativo; es un paso hacia la defensa de los principios democráticos y los derechos humanos en Centroamérica. Sin embargo, también evidencia la necesidad de seguir trabajando para garantizar que la justicia prevalezca y que la región no sea rehén de intereses dictatoriales.