Diversos discursos buscan deslegitimar los efectos del cambio climático en una campaña que circula por la vía digital. Esto es alertado por la comunidad científica y activistas ambientales dado el aumento de este tipo de narrativas que buscan negar validez o legitimidad a la crisis ambiental global.

En entrevista realizada en Agenda Propia Nicaragua al biólogo, investigador, activista ambiental y ecologista nicaragüense Amaru Ruiz, se analiza cómo el negacionismo y la desinformación digital están obstaculizando las acciones urgentes y necesarias para frenar los efectos de un planeta que ya ha superado sus límites críticos.

La industria del odio: Desinformación en la era digital

De acuerdo con investigaciones de la doctora Gema Teso Alonso, tras analizar diecisiete mil trescientos sesenta y tres comentarios en redes sociales, se determinó que un cuarenta por ciento de los mensajes climáticos contienen lenguaje tóxico. Estos discursos no son espontáneos; según Amaru Ruiz, responden a intereses económicos de sectores extractivistas y petroleros.

La doctora Alonso, especialista en sociología y comunicación, y analizó miles de comentarios en redes sociales para medir el impacto del negacionismo climático; en la entrevista también se menciona información del reporte 2025 del World Weather Attribution y datos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).

El biólogo nicaragüense, afirma que «hay industrias que no quieren cambiar su forma de operar o su mecanismo para obtener energía […] y eso hace que haya financiamiento para contrarrestar la evidencia científica». Estas corporaciones contratan a lobistas internacionales para imponer «alternativas ficticias» y atacar directamente a los liderazgos científicos que presentan pruebas ante las Naciones Unidas.

Evidencias irrefutables y la «normalización» de los extremos

La base científica proporcionada por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) es clara, pero las decisiones políticas no avanzan al mismo ritmo. Ruiz advierte que el umbral de seguridad ya ha sido vulnerado: «lo que ha dicho el Panel Intergubernamental de Cambio Climático es que el mundo no podía subir uno punto cinco grados Celsius de temperatura a nivel mundial, y ya lo subimos y lo superamos».

Esta inacción ha provocado que fenómenos antes considerados anomalías se conviertan en la «norma». Entre dos mil quince y la actualidad, se han registrado ciento cincuenta y siete eventos climáticos extremos con impacto humanitario, y las olas de calor son ahora hasta diez veces más probables.

Migración climática y crisis de recursos

El impacto ambiental se traduce en crisis humanas. Ruiz destaca que el desplazamiento de poblaciones es una respuesta biológica a la vulnerabilidad de sus territorios. «Los seres humanos pues identificamos estas vulnerabilidades y nos movemos hacia zonas menos vulnerables», explica, comparando este fenómeno con las rutas migratorias de otras especies animales.

Regiones como el corredor seco centroamericano ya enfrentan una grave desertificación y déficit de agua potable, lo que obliga a las familias a buscar zonas con mayores probabilidades de supervivencia.

Nicaragua: Un doble discurso frente a la crisis

El análisis de Amaru Ruiz sobre la situación interna del país revela una contradicción profunda en la administración del Estado. El entrevistado sostiene que «existe un doble discurso en la posición de Nicaragua», ya que el régimen Ortega-Murillo promueve la «justicia climática» en foros internacionales únicamente para captar recursos financieros.

A nivel local, la realidad es distinta: «Tenemos una política neoextractivista en el país que ha generado una reducción importante de los ecosistemas boscosos» y el gobierno prioriza proyectos de mitigación que no abordan la verdadera urgencia del país: la adaptación para proteger a una población geográficamente vulnerable. Dada la posición geográfica del país en el istmo, la prioridad absoluta debería ser la adaptación. No obstante, el régimen fomenta proyectos enfocados en la mitigación, los cuales no responden a las necesidades urgentes de vulnerabilidad de la población nicaragüense y se aplica un modelo de desarrollo depredador.

Hacia una solución: Conocimiento ancestral y acción ciudadana

Para enfrentar este escenario, el experto propone medidas urgentes que los gobiernos deben adoptar como la transformación de la matriz de transporte y energía, ya que mientras no se modifiquen los mecanismos de generación y consumo de estas industrias, será casi imposible reducir los porcentajes de contaminación que impulsan el calentamiento global.

Además, sugiere detener la deforestación, proteger los ecosistemas forestales, evitando que sean quemados o talados. Los bosques son estructuras vegetales esenciales que actúan como sumideros naturales, encargándose de absorber y captar los gases de efecto invernadero de la atmósfera; si estos desaparecen, el planeta pierde su capacidad biológica para mitigar el cambio climático.

No obstante, subraya que la ciudadanía debe jugar un rol crítico frente a la información que consume en redes sociales, evitando ser víctimas de titulares sensacionalistas.

Finalmente, insta a rescatar los saberes de las poblaciones más resilientes: «es importante […] aprender de cómo las comunidades indígenas han sobrevivido o han enfrentado los cambios […] mejorar las prácticas productivas, las prácticas del manejo y cosecha de agua». Solo mediante la combinación de rigor científico y conocimientos empíricos ancestrales se podrán generar estrategias efectivas para mitigar el calentamiento global.

Según el biólogo, dichas comunidades poseen una ventaja histórica, ya que sus culturas han habitado la tierra durante más tiempo, lo que les ha permitido transmitir, de forma oral o escrita, lecciones de cómo han sobrevivido y enfrentado fenómenos naturales similares en el pasado.

En definitiva, integrar estos saberes con el rigor científico permite a la sociedad civil y a los liderazgos ambientales generar estrategias de adaptación efectivas y fundamentadas en la realidad de las comunidades que viven directamente los problemas climáticos.