Este martes 10 de febrero, la lucha por la justicia en el caso de Roberto Samcam alcanzó un punto de inflexión con la captura del joven Carvajal Fernández, de aproximadamente 20 años, señalado como el presunto sicario y autor material del crimen.
Samcam, un ingeniero y mayor en retiro del Ejército de Nicaragua quien se encontraba bajo el estatus de refugiado político y contaba con nacionalidad española, fue asesinado el 19 de julio de 2025 en su residencia en Costa Rica. Con la detención, realizada por la policía municipal de San Isidro de Heredia, las autoridades costarricenses han logrado poner bajo custodia a cinco personas sospechosas vinculadas al crimen.
Un avance hacia la verdad integral y los autores intelectuales
Para Claudia Vargas, viuda de Samcam y defensora de derechos humanos, el arresto trasciende la satisfacción personal y se sitúa en una dimensión política necesaria para el exilio nicaragüense. Vargas sostiene que el asesinato no fue un hecho de delincuencia común, sino una “operación transnacional que viene desde Nicaragua”. Según la entrevistada, existen células operando en territorio costarricense con recursos e inteligencia proporcionados por el régimen de Nicaragua para planificar y ejecutar ataques contra voces disidentes.
En sus palabras, este avance es solo el comienzo: “Celebro que hoy Costa Rica dé un paso más hacia la búsqueda de esa verdad que nos va a llevar hacia no solamente los autores materiales del asesinato de Roberto, sino hacia los autores intelectuales… la obligación jurídica, moral, ética de Costa Rica y de la democracia costarricense es lograr llegar hasta los autores intelectuales de este asesinato”.
La evidencia de una planificación estatal «descarada»
Vargas detalló elementos que apuntan a una vigilancia profesional y prolongada sobre su esposo. Samcam había pasado gran parte de los últimos tres años fuera de Costa Rica; sin embargo, fue asesinado apenas cuatro días después de su regreso al país. “Conocían el croquis de la casa, sabían cómo entrar, cómo salir… sabían que Roberto se cuidaba en la calle y que la única estrategia era llegar hasta la casa”, relató Claudia.
La viuda enfatizó que los atacantes sabían incluso cómo subir las escaleras y dónde se encontraba la pareja en ese momento preciso, lo cual implica un seguimiento cuidadoso que requiere la rotación continua de personas y recursos significativos. “Roberto era una voz muy incómoda, estaba resultando demasiado incómoda y había que silenciarlo”, afirmó, vinculando el ataque directamente con el deseo del régimen de enviar un mensaje contundente al exilio nicaragüense.
Evaluación del trabajo judicial y seguridad preventiva
Vargas expresó su satisfacción con la labor del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía, destacando la estrecha relación que mantienen con su equipo legal, el grupo Guernica 37. A pesar de que la investigación ha tomado ocho meses, considera que el ritmo es el adecuado para evitar errores procesales y obtener resultados contundentes: “Yo soy la más interesada en que esto fuera rápido, pero también tenemos que cuidar mucho el proceso para que no cometamos ningún tipo de errores porque queremos resultados contundentes”.
No obstante, hizo un llamado a que Costa Rica reconozca que este no es un caso aislado y que debe servir para mejorar la seguridad de otros activistas. Comparó la situación con eventos históricos de violencia transnacional en el país, como el atentado de La Penca en 1984. Según Vargas, el ataque a su esposo fue “descarado” y ha dejado a la sociedad costarricense sorprendida por la falta de límites de la represión. Por ello, instó a las autoridades a cambiar los protocolos de seguridad de manera preventiva para proteger a otras personas refugiadas.
La justicia universal como horizonte
Para Claudia Vargas, el caso de Roberto Samcam se ha convertido en un símbolo contra la impunidad internacional. Su mensaje para la comunidad exiliada es de determinación absoluta en la búsqueda de la verdad. “Si la represión transnacional está cruzando la frontera, la justicia también tiene que hacerlo”, sentenció de manera reiterada.
Vargas advirtió que si el proceso judicial se detiene en las fronteras nacionales debido a los impedimentos de la dictadura, acudirán a mecanismos internacionales y a la justicia universal. Concluyó que esta es una oportunidad histórica para todas las víctimas que han sufrido bajo el régimen nicaragüense: “Recordemos que todos los que hemos perdido y hemos atravesado algún tipo de duelo durante estos años de dictadura, estamos representados en esta oportunidad única… de buscar y de acceder a la justicia”.
Finalmente, al ser consultada en entrevista por Agenda Propia sobre su fortaleza, Vargas reconoció que su voz como defensora y activista ya existía, pero que la brutalidad del crimen la impulsa a seguir adelante para honrar a quien fue un “esposo y padre ejemplar”, así como una pérdida irreparable para la capacidad de análisis y crítica de Nicaragua.
Foto portada: Tomada de su Facebook

