La tarde de este lunes 5 de enero, el programa radiofónico La Ventana de la Cadena Ser, en España, abrió sus puertas a una conversación profunda y necesaria sobre el convulso escenario que atraviesa Venezuela. Con los ecos de la canción de Rubén Blades sobre el «tiburón» que acecha en la orilla, la periodista Marta del Viego moderó una tertulia que reunió a cuatro de las voces más lúcidas de la literatura latinoamericana actual: Karina Sainz Borgo, Gioconda Belli, Jorge Volpi y Juan Gabriel Vásquez.

La atmósfera de la charla estuvo marcada por lo que Sainz Borgo definió como un “desgarro profundo” tras los sucesos del fin de semana. Para la escritora venezolana, la salida de Nicolás Maduro -a quien los tertulianos describieron como un dictador de un régimen represivo y corrupto- ha generado una mezcla de esperanza y angustia. No obstante, existe un temor fundado de que la intervención de Estados Unidos no busque una restauración democrática, sino que facilite un “enroque» del chavismo” (posiblemente bajo figuras como Delcy Rodríguez) para mantenerse en el poder sin Maduro.

Para el colombiano Juan Gabriel Vásquez, lo ocurrido trasciende las fronteras venezolanas y representa una agresión gravísima contra el derecho internacional bajo la excusa de la seguridad nacional. Vásquez advirtió que nos despertamos en un mundo más peligroso, donde Donald Trump está rediseñando el orden mundial en “esferas de influencia”, actualizando la Doctrina Monroe de 1823. Este precedente, señaló, podría dar luz verde a potencias como Rusia o China para actuar con la misma impunidad en lugares como Taiwán o Ucrania.

Jorge Volpi calificó la situación como un acto donde “un tirano secuestra a otro tirano”, señalando que Trump y Maduro son, en ciertos aspectos, espejos el uno del otro. Volpi destacó el cinismo radical de la administración estadounidense, que en sus conferencias de prensa prioriza el control del petróleo y los recursos venezolanos por encima de la libertad de los ciudadanos o el reconocimiento del presidente legítimo. Por su parte, Vásquez describió el comportamiento de Trump como el de un “matón de barrio” que solo entiende el lenguaje de la fuerza y la transacción.

Mientras desde la frontera en Cúcuta, el enviado especial de la Ser Nicolás Castellano informaba sobre una “tensa calma” y un silencio sepulcral en Caracas, donde la población vive sumida en el miedo y la incertidumbre, Karina Sainz Borgo enfatizaba que la prioridad humana debe ser la situación de los casi 1.000 presos políticos y la exigencia de una amnistía, denunciando que muchos de ellos sufren enfermedades crónicas y torturas en centros como El Helicoide.

La tertulia también abordó las amenazas latentes contra otros gobiernos de la región como Nicaragua y Cuba. En este punto, la nicaragüense Gioconda Belli expresó que dictadores como Daniel Ortega deben estar “debajo de la cama” ante la imprevisibilidad de Trump, aunque lamentó que ya no existan instituciones internacionales con fuerza para frenar a estos tiranos.

La poeta nicaragüense, además, aportó una dosis de realismo crudo sobre la figura de Donald Trump, a quien describió como un hombre de una «locura narcisista» y un negociante puramente transaccional. Belli advirtió que el desprecio de Trump por la oposición legítima -al referirse a María Corina Machado simplemente como «esa mujer agradable»- sugiere un pacto oscuro: la creación de un «chavismo sin Maduro». Para ella, el peligro es que se recurra a las cúpulas del poder vigente para mantener el control, ignorando a una sociedad que ha agotado todas las vías pacífica.

El desprecio de Trump por la oposición legítima -al referirse a María Corina Machado simplemente como «esa mujer agradable»- sugiere un pacto oscuro: la creación de un «chavismo sin Maduro».

A propósito de México y Colombia, dos naciones que han sido también amenazadas por Trump, se discutió cómo Trump utiliza el narcotráfico como mecanismo de chantaje político. Volpi advirtió que México, pese a su integración económica con EE. UU., enfrenta una presión enorme bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, con el riesgo de ver ejecuciones extrajudiciales mediante drones en territorio mexicano bajo el pretexto de combatir el fentanilo.

Finalmente, los escritores reflexionaron sobre la evaporación de la democracia liberal y el papel “nefasto” que han jugado ciertas facciones de la izquierda europea y latinoamericana al guardar silencio ante los abusos de Maduro u Ortega por un malentendido sentimiento antiimperialista.

Gioconda Belli fue especialmente incisiva al analizar lo que denominó una «izquierda desafortunadamente perdida», criticando su incapacidad para confrontar las derivas autoritarias de la región. La poeta nicaragüense calificó como «nefasto» el papel de estos sectores políticos que, bajo la bandera de un antiimperialismo mal entendido, se niegan a reconocer la realidad de la represión en países como Venezuela y Nicaragua, a pesar de que se les ha explicado la situación repetidamente. Belli denunció que esta facción de la izquierda se deja convencer por cualquier discurso que se oponga a los Estados Unidos, olvidando la defensa de los derechos humanos, los cuales, según ella, deberían exigirse con la misma firmeza sin importar el signo político del gobernante. En este sentido, puso como ejemplo positivo la figura de Gabriel Boric, cuya bandera de respeto a los derechos fundamentales consideró «muy valiosa» frente al silencio de otros gobiernos democráticos que hoy no están exigiendo con suficiente fuerza la amnistía para los presos políticos venezolanos. Para la escritora, esta izquierda vive atrapada en sus propias políticas nacionales y en proyecciones ideológicas que ignoran el sufrimiento real de la gente en el terreno.

Como conclusión de la tarde, la sensación compartida fue de una derrota moral frente a un mundo que ha abandonado las reglas establecidas. La democracia parece hoy una estructura frágil, similar a un castillo de arena frente a la imprevisibilidad de un océano dominado por tiburones que no respetan fronteras ni banderas.