La Articulación de Movimientos Sociales emitió un pronunciamiento sobre la propuesta de transición hacia la democracia en Nicaragua. El grupo explicó su postura dirigida a la ciudadanía que se encuentra en el territorio nacional, en el exilio, y a representantes de la comunidad internacional.

La AMS defiende la dignidad nacional frente a las propuestas que pretenden resolver la actual crisis de gobernabilidad en el país. Quienes forman parte del conglomerado de organizaciones enfatizan la necesidad de mantener el decoro del país ante cualquier planteamiento político que pretenda vulnerar la soberanía del territorio. Además, rechazan la opción de implementar un bloqueo naval o promover una intervención militar de carácter extranjero. «La soberanía territorial no debe verse comprometida por medidas de fuerza externa bajo ninguna circunstancia o justificación política», sostienen.

Rechazo absoluto a la injerencia extranjera y militarismo

Quienes integran la articulación consideran inviable discutir sugerencias que plantean acciones de carácter militar ya sean unilaterales o también multinacional. Argumentan que estas propuestas demuestran carencia de memoria histórica sobre las consecuencias de las intervenciones armadas en el suelo nicaragüense.

En el pronunciamiento califican que es inaceptable que se pretenda solicitar directamente al gobierno de los Estados Unidos que asuma decisiones de soberanía interna. La organización condena el intento de delegar a una potencia externa la facultad de definir el rumbo institucional que corresponde decidir a los nicaragüenses.

La propuesta criticada pretende dar potestad a las autoridades extranjeras para que elijan con nombres y apellidos a las autoridades de transición. Para la articulación, este mecanismo vulnera el derecho del pueblo a seleccionar de manera autónoma a los futuros líderes políticos nicaragüenses.

Crítica al entreguismo y repetición de patrones históricos

La organización lamenta que ciertos sectores de la oposición repitan conductas de subordinación que contradicen las demandas de transformación real de la sociedad. Esta postura es descrita por el movimiento social bajo el calificativo de una actitud entreguista que ignora las luchas históricas de la ciudadanía nicaragüense.

El documento asocia este comportamiento político con el proceder de Adolfo Díaz, personaje histórico que solicitó la presencia de tropas extranjeras en Nicaragua. El grupo señala la gravedad de revivir estas viejas prácticas que buscan desplazar la participación de los ciudadanos en la vida pública.

Los activistas critican a quienes imploran ayuda a Washington y a sus cuerpos de defensa militar para obtener el control de la administración nacional. Este sector político busca alcanzar el poder ignorando las demandas de democratización y de justicia social expresadas por la población organizada.

La concertación social advierte que estas negociaciones se realizan de espaldas a los sectores populares y a sus legítimas aspiraciones de cambio estructural. El bloque argumenta que el futuro democrático de la nación debe construirse con transparencia y con la participación directa del pueblo.

El protagonismo del pueblo nicaragüense en el cambio político

La remoción de la actual administración gubernamental es catalogada por las organizaciones civiles en calidad de responsabilidad exclusiva de la ciudadanía nicaragüense. El liderazgo de este proceso de transformación política recae sobre el pueblo, descartando soluciones impuestas desde el exterior de la frontera.

Aunque la AMS valora la solidaridad internacional como un soporte necesario para restituir los derechos fundamentales, sostiene que la dirección estratégica del proceso democratizador pertenece exclusivamente a la sociedad nicaragüense dentro y fuera del territorio y el exilio. Esta autodeterminación se fundamenta en una confianza absoluta hacia la organización popular, cuya fuerza cívica ya demostró históricamente su capacidad para derribar dictaduras dinásticas y definir de forma soberana el destino de la nación.