Visibilizar las barreras que fracturan la escolaridad de la niñez desterrada constituyó el propósito de una investigación sobre las experiencias educativas de la niñez migrante centroamericana en la Ciudad de México y el acceso a una educación justa. La emisión periodística de este miércoles de Agenda Propia Nicaragua sirvió para analizar lo importante que es hablar de justicia educativa infantil.
Patricia Orozco entrevistó a Josefina Vijil, experta en temas educativos sobre los hallazgos del estudio, enfocados en defender los derechos fundamentales de las infancias en movilidad. En el debate se abordó las urgencias de niños y niñas centroamericanas que buscan reconstruir sus vidas en aulas de acogida. Se expuso la necesidad de transformar las escuelas locales en refugios de inclusión, dignidad y pertenencia comunitaria.
El proyecto académico denominado «Saberes en movimiento» nació con el respaldo directo de la Cátedra Centroamérica de El Colegio de México. Vijil impulsó este estudio cualitativo fundamentado en su experiencia profesional acumulada durante tres décadas aproximadamente. La divulgación de los resultados se estructuró a través de una serie, en formato podcast, compuesta de seis episodios independientes. La producción sonora transmite testimonios, vivencias y propuestas formuladas directamente por la población infantil que participó en el proceso. La indagación examina los procesos de pertenencia y aprendizaje dentro del entorno urbano complejo de la Ciudad de México.
La recolección de los datos abarcó a niños y niñas en edades comprendidas entre los 6 y los 12 años. Quienes participaron provenían de países centroamericanos como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua radicados temporalmente en la capital mexicana. El equipo de investigación recopiló relatos mediante conversaciones cercanas en diversos albergues urbanos y hogares comunitarios de acogida. La metodología cualitativa implementó herramientas expresivas como dibujos, láminas lúdicas y materiales de colores para facilitar la comunicación. Las familias de los menores firmaron consentimientos informados para respaldar la integración voluntaria en esta experiencia de escucha social.
Causas del exilio infantil y rupturas en las trayectorias escolares
Los testimonios recogidos señalan que los desplazamientos territoriales responden a situaciones extremas de violencia sistemática. Las familias describieron amenazas directas perpetradas por grupos del crimen organizado, pandillas locales y hostigamientos de carácter político. Diversos hogares decidieron abandonar sus comunidades de origen tras enfrentar episodios severos de violencia intrafamiliar y dinámicas de trata. Las salidas de emergencia provocan una desvinculación repentina de los espacios cotidianos, los hogares y las redes de apoyo vecinal. La movilidad forzada obliga a las personas a desplazarse en condiciones de alta vulnerabilidad sin planes prefijados de llegada.
La especialista en educación, Josefina Vijil, describió la carga emocional que acompaña el deambular de los núcleos familiares por las rutas migratorias. Afirmó que «en ese contexto de violencia la trayectoria migratoria de niños y niñas está marcada por una ruptura repentina». Agregó que niñas y niños «salieron de un día para otro sin nada, con una mochilita sin saber adónde iban» y enfatizó que las familias buscan alejarse del peligro para preservar la vida de sus integrantes. La partida intempestiva desencadena traumas emocionales vinculados al duelo migratorio y a la pérdida abrupta del entorno conocido.
El tránsito hacia un nuevo país ocasiona suspensiones prolongadas en la educación formal de la niñez centroamericana en movimiento. La estancia temporal en albergues o la permanencia en campamentos urbanos dificulta el ingreso oportuno a las aulas de clase. Algunos acumulan periodos de doce meses seguidos sin recibir ninguna atención o acompañamiento pedagógico escolar. Esta falta de acceso escolar genera escenarios de analfabetismo funcional entre la población infantil desplazada. Las interrupciones afectan el desarrollo cognitivo y la adquisición continua de conocimientos educativos básicos.
Estrategias de agencia y barreras en la justicia educativa
Niños y niñas en movilidad construyen mecanismos propios de resistencia y adaptación para convivir en los nuevos entornos. Establecen acuerdos tácitos entre pares para modificar sus modismos lingüísticos en la escuela. Por ejemplo, varios estudiantes eligieron sustituir expresiones de sus países de origen por términos de uso frecuente en la localidad receptora. Estas tácticas de protección surgen ante el temor constante de sufrir episodios de rechazo o acoso escolar. Las acciones de agencia infantil reflejan el deseo permanente de integrarse activamente y construir relaciones de amistad seguras.
La investigadora analizó las presiones sociales que fuerzan a las infancias a modificar sus formas nativas de expresión oral. Sostuvo que «el acento las variaciones lingüísticas del español son el principal elemento de xenofobia, de bullying» y añadió que «niños y niñas tienen que sobre adaptarse para poder pertenecer al espacio educativo». Para la educadora «la sobre adaptación es una injusticia». Las observaciones del informe destacan que el sistema educativo delega la responsabilidad del encaje social en los estudiantes.
Las normativas legales vigentes garantizan el derecho irrestricto de la población infantil a recibir educación pública sin discriminaciones. La aplicación cotidiana de estas leyes tropieza con decisiones discrecionales del personal administrativo de los planteles. La exigencia infundada de documentos de identificación o registros de estancia migratoria entorpece su inscripción, en algunas escuelas la autorización para ingresar al centro queda supeditada a criterio del encargado de puerta. Estos obstáculos burocráticos limitan la efectividad de las leyes protectoras e impiden el ejercicio pleno del derecho educativo.
Propuestas estratégicas para garantizar pertenencia y acogida
La solicitud de cuotas económicas de carácter voluntario representa una carga severa para los golpeados ingresos de los hogares migrantes. Las instituciones educativas muestran vacíos en el desarrollo de políticas destinadas a valorar las identidades culturales centroamericanas. Las dinámicas de clase suelen omitir la integración de los saberes acumulados por los niños durante sus trayectos de movilidad. La justicia epistémica exige reconocer los conocimientos previos que la niñez porta como elementos valiosos para la comunidad escolar. Los canales de comunicación para la participación de las familias migrantes permanecen mayoritariamente cerrados en los centros.
La investigadora destacó la importancia afectiva que representa la escuela como espacio de estabilidad emocional para niñas y niños. Aseveró que «cuando un niño entra a la escuela, esta se vuelve un ancla porque le da esa rutina» y acotó que «es un ancla frágil porque depende de muchas situaciones, depende del maestro». Vijil compartió el caso de una estudiante nicaragüense que encontró tranquilidad ante la recepción empática de su docente. Los gestos de comprensión pedagógica fortalecen el sentimiento de bienvenida y ofrecen seguridad psicológica a los estudiantes.
El estudio plantea tres recomendaciones fundamentales orientadas a transformar la respuesta institucional en los centros educativos. La primera exige el cumplimiento estricto de las leyes para eliminar cobros y trámites innecesarios. La segunda propuesta promueve la formación docente continua en áreas de inclusión, movilidad humana y equidad en el aula. La tercera pauta sugiere atender los impactos psicológicos del trauma mediante acompañamientos especializados en el entorno escolar. El pódcast «Saberes en movimiento» está disponible en plataformas digitales abiertas para la consulta libre de la sociedad.
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