El senador brasileño ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien abandonó el país sudamericano rumbo a Argentina para viajar posteriormente a Estados Unidos luego de perder las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva, a través de un comunicado se dirigió a la nación y la comunidad internacional desde Estados Unidos autoproclamándose como el presidente legítimo de su país.
Desde su lugar de «refugio», denunció irregularidades acontecidas durante el proceso de escrutinio de los comicios recién celebrados. En su mensaje público, se presentó formalmente manifestando que es «o verdadeiro presidente eleito do Brasil». Su pronunciamiento oficial marca el inicio de una nueva etapa de resistencia política desde fuera del territorio nacional.
El comunicado detalla críticas al desempeño del Tribunal Superior Electoral y a las resoluciones emitidas por la Corte Suprema. Señaló que observó con conmoción la concreción de irregularidades, afirmando: «uma fraude eleitoral se concretizar diante dos meus olhos». Asimismo, cuestionó la extensión del horario de votación y el uso de la maquinaria pública durante la campaña electoral. Agradeció al presidente argentino Javier Milei por su valentía y apego a la legalidad tras los acontecimientos reportados. Expresó de igual manera su gratitud a Donald Trump por acogerlo en una tierra donde impera la libertad de expresión.
Denuncia de persecución judicial y traslado al exterior
En misiva se afirma que los procesos judiciales iniciados responden a una estrategia coordinada de acoso político. Aseguró que las acciones del órgano judicial buscan «silenciar qualquer pessoa que não concorde com o regime de exceção». El texto enfatiza que la presión estatal comenzó contra el expresidente Jair Bolsonaro y se extendió a otros ciudadanos. Sostiene además que no existe ninguna orden de aprehensión en su contra al no haber cometido delito alguno. Calificó el actuar de la justicia de su país como una cacería motivada por intereses de control político.
El líder político enumeró las medidas restrictivas que motivaron su salida del país junto con su núcleo familiar. Mencionó la incautación de pasaporte, el uso de tobillera electrónica, la censura y la prisión domiciliaria. Para justificar su traslado a territorio estadounidense, aseveró que «não fugi do Brasil, eu saí pelo Brasil». Explicó que la búsqueda de seguridad jurídica para su familia resulta indispensable para continuar la labor pública. Sostuvo que permanecer en silencio o bajo privación de libertad impedía ejercer la representación que sus electores demandan.
Liderazgo opositor en el exilio y llamado internacional
Al dirigirse a sus votantes, se comprometió a mantener la vocería libre de la nación desde el exterior. Manifestó de forma categórica: «liderarei a oposição daqui» para asumir los riesgos que los congresistas locales no pueden correr. Aseguró que dará voz a quienes dentro del país enfrentan limitaciones para el pleno ejercicio de la política. Indicó que encabeza la representación de millones de ciudadanos que respaldaron su propuesta en las urnas. Reafirmó su compromiso de no abandonar a la población que aspira a un cambio institucional en la nación.
El pronunciamiento incluye una exhortación directa a los poderes e instituciones brasileñas para frenar el caos jurídico. Hizo un llamado formal a la comunidad internacional expresando: «não normalizem o que está acontecendo no Brasil». Insistió en que los hechos acaecidos no deben ser tratados como una situación ordinaria por los gobiernos extranjeros. Manifestó que aún existe oportunidad para restablecer el equilibrio entre los poderes del Estado. Cerró su mensaje sosteniendo que la causa por los derechos humanos y la democracia continúa firme en esta etapa.
El senador se encuentra bajo una investigación (bajo secreto de sumario) por un presunto entramado de lavado de dinero y movimientos financieros sospechosos vinculados al abogado Willer Tomaz y al sector de las apuestas deportivas. Ante el riesgo de que abandonara el territorio nacional, el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, le ordenó la entrega de sus pasaportes; al no cumplir con el plazo fijado, la Policía Federal procedió a cancelar sus documentos de viaje.
El segundo factor determinante es el contexto político tras su derrota en la segunda vuelta electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva. La especulación sobre su salida cobró fuerza un día después de las elecciones, alimentada además por declaraciones previas de su hermano, Eduardo Bolsonaro, quien sugirió que el senador debería salir de Brasil si perdía la contienda.



