La periodista y defensora de los derechos humanos Gloria Steinem falleció este miércoles 2 de septiembre en su casa, en la ciudad de Nueva York, con 92 años de edad. Su muerte deja un vacío en el periodismo y en el activismo por las mujeres. Durante más de medio siglo, Steinem trabajó por la autoestima de las mujeres que buscaban la equidad en el hogar, el trabajo y la sociedad. Su labor diaria impulsó cambios en la cultura estadounidense.
Con diez años, tras el divorcio de sus padres, asumió el cuidado de su madre, quien atravesaba una crisis de angustia emocional. Esta experiencia de cuidado marcó su sensibilidad ante los problemas sociales. Aunque no tuvo educación formal regular al inicio, asistió a la universidad y se graduó con honores universitarios.
El inicio de su trabajo
Su despertar por el activismo ocurrió a la mitad de sus treinta años. En 1969, asistió a un debate sobre el aborto. Escuchar los testimonios de esas mujeres determinó el rumbo de su carrera. Desde ese momento, se dedicó al periodismo y a dar discursos públicos.
Organizó marchas, escribió ensayos y recaudó fondos para sus causas. Ayudó a abrir refugios para mujeres y centros de apoyo por violación. Realizó conferencias en los cinco continentes. Su labor ofreció opciones de organización civil en diversas comunidades.
En 1971 fundó la revista Ms. con otras colegas. Esta fue la primera publicación de alcance nacional dirigida por mujeres. El medio de comunicación expuso temas que la sociedad no discutía como la disparidad de salarios, el aborto y la violencia en el hogar.
Steinem explicaba que el acoso en el trabajo carecía de un nombre legal. Ese trato se consideraba parte de la rutina en las oficinas. La revista Ms. aportó herramientas de organización a las empleadas. La palabra escrita se convirtió en un recurso para la defensa colectiva.
Su participación ante la comunidad internacional
En 2016 planteó ante la Organización de Naciones Unidas que «la paz depende del trato a las mujeres. La violencia de género se vincula de forma directa con la seguridad global». Su planteamiento relacionó el desarrollo social con la equidad interna.
Por otro lado, enunció la trata de personas y la mutilación genital. Afirmó que el abuso en el hogar es un problema del mundo. Sostuvo que la agresión a la mujer precede a la violencia militar de un Estado. Su análisis ofreció una perspectiva estructural para la diplomacia.
La estadounidense feminista decía que la democracia se mide por el trato a las mujeres. Señalaba que cada persona posee información y propuestas útiles para el grupo. Aseguraba que escuchar es la acción básica en el trabajo organizativo. Su casa de Nueva York acogió reuniones destinadas a dialogar en comunidad.
Estas asambleas, denominadas círculos de conversación, ocuparon su vejez. Steinem mantuvo la práctica de reunir a las personas para debatir en paz. Su familia solicitó que esta costumbre de diálogo colectivo continúe [9]. El intercambio de ideas sigue vigente en los hogares que aplican su método.
Sus publicaciones finales y la trascendencia del legado
Hasta sus últimos meses de vida, la autora escribió diversos ensayos. Su obra abarca casi una decena de libros sobre temas sociales. Su libro titulado Una vida inesperada se publicará este mes de septiembre. El texto presenta sus reflexiones sobre el camino de la emancipación.
La periodista reposa ahora en paz, deja una huella en la historia. Su vida dedicada a los derechos de las mujeres es una referencia histórica. Su labor recuerda que la búsqueda de la justicia es un proceso permanente.
Con información de ONU, El País, Infobae.

