El anuncio de la Real Academia Española de proponer al Premio Cervantes nicaragüense, Sergio Ramírez, como candidato único para ocupar la silla L —vacante tras la muerte de Mario Vargas Llosa— ha desatado una tormenta política en el exilio. Una campaña impulsada por la agrupación «Iniciativa Ciudadana Víctimas del Sandinismo» exige el veto del escritor, argumentando que su pasado como vicepresidente durante la revolución sandinista en los años 80 lo incapacita moralmente.
Este episodio se adentra en el laberinto de este conflicto para examinar la delgada línea entre la memoria y la venganza, analizando la inconsistencia de los acusadores y desarmando el mito de la falta de autocrítica del autor, quien ha plasmado en obras como Adiós muchachos un examen implacable sobre el fracaso moral de la revolución.
En este episodio, además, se revela por primera vez un grave intento de censura en su contra. En 2022, un destacado miembro de la oposición nicaragüense asentado en Estados Unidos ofreció un importante respaldo económico y una gira financiada por múltiples estados para proyectar el documental Nicaragua, patria libre para vivir (2018). La condición para recibir el dinero y el apoyo era explícita y demoledora: debía eliminar por completo las intervenciones de Sergio Ramírez en la cinta.
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